LA CONCIENCIA O UNA BUENA ALARMA.
Abordaremos el tema de la facultad
superior de la conciencia desde
un punto de vista universal, esto quiere decir, que no profundizaremos en
aspectos de religión o comportamientos en donde la psicología tiene mas campo
de acción. El
ser humano nace facultado con la conciencia, dicho de otro modo, viene en
nuestro paquete personal y prácticamente a esta facultad le debemos la vida y hasta que dejemos de vivir se apagará naturalmente. ¿Por qué darle a la conciencia un
peso tan grande como el de seguir con vida? La respuesta es sencilla y muy
clara:
Llanes Tovar (Llanes T.) dice sobre la conciencia: “…si
nuestro espíritu no reaccionara contra sus enemigos, nos llegaría la enfermedad
de la muerte espiritual, sea en el plano psíquico en forma de algún
desequilibrio o de la locura total…”
Considero
conveniente mencionar que el ser humano se
| Figura 1 |
(Carmena Laredo,
1996 (Carmena L., 1996)) define a la conciencia como sigue: “la
conciencia es algo que todo hombre posee desde que nace aunque, como la
inteligencia, tarda algunos años en desarrollarse.”
En la sección El
Hogar y la Corrupción
de este blog, se mencionan las facultades y su tiempo de acción. La facultad de la conciencia no es un aspecto
de religión cómo muchos la encasillan.
Ciertamente,
la Religión
Católica atiende la conciencia e inclusive hay un Sacramento único para atender
la conciencia. Pero, hablando del hombre de manera universal, dejando de lado
sus creencias, existe una
Ley Natural que actúa sobre cualquier ser humano, es
decir, elegir
hacer el bien y evitar hacer el mal, es lo que todo gobierno pide a su población, es lo que todo padre de familia pide a sus hijos, es lo que cualquier pastor de iglesia le pide a sus feligreses, es lo que cualquier dueño de empresa le pide a sus empleados, etc.
Llanes T. dice lo siguiente: “La
conciencia es la guardiana de nuestra integridad, de nuestro equilibrio
interior y de nuestra salvación espiritual…la conciencia es una facultad
humana. No es una actitud religiosa. La tenemos todos los seres humanos.” Si hacemos un recuento de la humanidad,
veremos que siempre la civilización se ordena según la conciencia y la Ley
Natural. Es un hecho malvado, matar a sangre fría y así lo establece cualquier
cultura y credo. Llanes T.
distingue la conciencia buena y mala de la siguiente manera:
“Algunos la
descuidan y se les atrofia. Otros la malforman
y tienen conciencias enfermas, muy
exageradas o muy estrechas. Otros la cultivan bien y les ayuda a ser personas humanas
maduras e íntegras.”
Es muy importante hacer notar que la conciencia también entra en un
proceso de desarrollo y madurez.
(Carmena L., 1996) habla sobre la conciencia
moral: “Es
la inteligencia humana cuando juzga prácticamente sobre la bondad
o maldad moral de los actos humanos…No es
una facultad aislada e independiente que actúa por sí sola como la memoria, la
imaginación u otras capacidades que posee el hombre, sino la misma inteligencia
cuando juzga la bondad o maldad de una acción.” Aquí
retomamos la facultad de la voluntad, nuestra capacidad de decidir. La
conciencia alerta de una decisión
equivocada, es decir, la conciencia elige el bien sobre el mal y una conciencia
deformada elige el mal sobre el bien; la persona decide y actúa en
consecuencia. “Una conciencia rectamente formada siempre
invitará a actuar de acuerdo a tus
principios y convicciones…a promover todo lo
que sea positivo y a eliminar lo negativo.”
Llanes T. puntualiza la función de la
conciencia así: “La conciencia distingue el bien que
debemos hacer del mal que debemos evitar. Tiene esa doble función: nos avisa si
algo es bueno o malo. Pero, al mismo tiempo, nos exige
hacer lo correcto y dejar de lado lo incorrecto. Como buena alarma nos avisa qué es
perjudicial y qué es beneficioso para nuestra vida.”
Por esto, al inicio de esta sección, a la
conciencia le dimos el peso nuestra vida.
El suicidio, el aborto, la eutanasia, son actos
perjudiciales, que gente con mucha maldad con conciencias enfermas lo quieren
hacer ver como una solución a los problemas de la vida.
Una conciencia enferma y/o
deformada se traduce en actos malvados, en perjuicio del ser humano y de si
mismo. (Carmena L, 1996) hace una distinción de
la conciencia:
üConciencia
(sentido psicológico).- Es el conocimiento íntimo que tiene el hombre de sí
mismo y de sus actos.
ü
Conciencia (sentido moral).- Es la misma inteligencia que hace un juicio
práctico, es decir, particular y
concreto sobre la bondad o maldad de un acto.
Hablemos de responsabilidad y la
conciencia. Sí, la conciencia es la capacidad de elegir
entre el bien y el mal, entonces somos responsables de esa elección y de sus
consecuencias.
El
ser humano formado en su recta conciencia, actuará siempre responsablemente;
caso contrario con una persona que ha deformado su conciencia actuará con irresponsabilidad,
culpando a otros y lo que es peor, convenciendo a otros que su postura
(conciencia deformada) es la correcta y deben seguirlo.
Ejemplo de ello, son
los suicidios y muertes masivas o colectivas que logran efectuar líderes con conciencias
enfermas.
(Carmena, 1996) lo dice de esta forma: “La
conciencia hace posible asumir la responsabilidad de los actos realizados. Si
el hombre comete el mal, el justo juicio de la conciencia puede ser en él el
testigo de la verdad universal del bien, al mismo tiempo que la malicia de su
elección concreta.” Lo
que se entiende es que, no podemos escapar de nuestra conciencia aunque los actos demuestren lo
contrario. Las frases, “No hagas cosas buenas que parezcan
malas” y “No hagas cosas malas que parezcan buenas”,
hablan a la conciencia y su responsabilidad.
(Carmena L, 1996)
hace la siguiente clasificación:
Las personas que ven a los antivalores
como algo “no tan malo” o
justificable
a su criterio, tienen la conciencia enferma, es decir, no detectan el mal que
se provocan. Su alarma se apagó, la descompusieron.
Llanes T.
es muy duro cuando habla de conciencias
enfermas y lo dice así: “…un mal provocado por un capricho
produce un gusto a una parte de la persona (el paladar, olvidarse de un
problema, librarse de un mal momento). Pero perjudica al ser humano en su
conjunto. Porque todo mal moral rebaja al ser humano al nivel de animal o del
vegetal…Aceptar el mal en la propia vida por darse un gusto indebido o por
evitar un mal rato rebaja a la persona al nivel del estímulo, del instinto. La
lleva a un mundo inferior, infrahumano.” No
basta con decir que uno no está de acuerdo con tal o cual comportamiento, eso
es juzgar, lo importante es ser congruentes con nuestra propia conciencia y si
por ignorancia o debilidad se cayó en el antivalor, pues aceptarlo y buscar los
medios para activar la alarma de la conciencia nuevamente. Fácil no será, pero
el que persevera alcanza…
Llanes T. propone los siguientes medios para
formar una recta conciencia:
üTener
claros los principios y las normas que debemos cumplir.
üFortalecer
la voluntad para poder cumplir nuestro deber.
üCumplir
nuestras responsabilidades al detalle.
üTener
y buscar un ideal valioso. (Las personas que viven los valores
religiosos en alto nivel tienen ideales valiosos. OJO, un
ideal valioso no es
un artista famoso ellos son humanos como nosotros, buscar una persona ordinaria
que hizo o hace cosas extraordinarias sería un ideal valioso.)
üAmar
el bien por encima del mal.
üTener
un confesor o director espiritual prudente y derecho.
Situando la conciencia
en la
“Teoría
de ALKU” o “Teoría de los Principios”, esta la ubicamos en la base del diagrama,
ya que, nacemos con ella y a muy temprana edad se despierta. El diagrama
quedaría como en el figura 2 con las otras dos facultades superiores.
| Figura 2 |
Queda más que claro, que la conciencia en
el combate para erradicar la corrupción en la vida de las personas es
fundamental ejercitarla, formarla y protegerla.
No puede haber una corrección en la vida personal si la conciencia está
enferma o mal formada. Humildad para
reconocer este error en la vida y mucha concentración en los momentos de
vulnerabilidad. Un día a la vez y un evento a la vez. Sí es posible y despertar
la alarma que está dormida o apagada es un parte aguas en la vida de una
persona.





















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